
Hace días que no escribo. Bueno, quiero dedicar unos días a la niña sobre todo, es por eso que no entro en el blog ni en el foro ni en el email tan a menudo como antes.
Pero hoy es un día especial. Hoy no podía pasar sin escribir una entrada en el blog, porque hacía mucho tiempo que esperaba esta noticia.
Como ya dije en otro post, yo era de esas personas que recelan de cualquier tipo de relación a través de Internet. Y me tuve que dar con un canto en los dientes cuando encontré amigas en la propia web. De entre las personas con las que hablas, siempre tienes más afinidad o congenias más con unas que con otras, pero el tener la misma lucha, el ser compañeras de fatigas, también es algo que une bastante, bien sea con las famosas gráficas de temperatura que tanto tiempo compartimos y comentamos, bien sea contándonos nuestras batallitas con los tratamientos.
Ha tenido que ser duro ver pasar el tiempo sin obtener un resultado positivo.
Ha tenido que ser duro ver que otras mujeres que llevábamos menos tiempo en la búsqueda, con o sin problemaas, teníamos nuestra rayita y la tuya aún no aparecía.
Ha sido duro para mí desde la barrera, supongo lo que habrá sido para ti.
Pero tú nunca te rendías, nunca te venías abajo. Nunca he visto un bajón fuerte en tí, que supongo que habrás tenido tus días de duelo, pero no una caída de la que no te levantaras en un par de días. Y en cada negativo, tenías más ganas y más fuerzas para seguir peleando por tu sueño.
Pues bien, los sueños se cumplen. No sólo quedan en sueños. Y aquí está por fin el tuyo, aunque se haya hecho rogar.
Tu pequeñín (o pequeñines) estaban más escondidos de lo que parecía y has tenido que recorrer un laberinto algo más largo y complicado. Pero ahí tienes tu salida. Una salida que no es más que una nueva entrada a un mundo lleno de miedos, de alegrías, de incertidumbres... pero sobre todo de satisfacciones.
¡Enhorabuena, Athe! ¡Te lo mereces!





